El hoy fugaz

«El hoy fugaz es tenue y eterno; otro cielo no esperes, ni otro infierno»

Jorge Luis Borges

A menudo, gracias a nuestra memoria episódica y autobiográfica regresamos al pasado y nos proyectamos en el futuro. Producto de estos viajes mentales en el tiempo (Tulvin, 2002) desarrollamos estrategias y planificamos conductas y acciones para abordar acontecimientos venideros. Una gran ventaja adaptativa de nuestra especie.

Pero… ¿qué ocurre cuando nuestros pensamientos quedan secuestrados en el pasado y nos impiden progresar o avanzar o cuando nos proyectamos en el futuro para conseguir un objetivo tras otro? Cabe pensar que en este devenir hacia detrás y hacia delante en el tiempo perdemos de vista el tiempo presente. El tiempo al que se refiere Borges cuando habla de fugacidad y eternidad y que en definitiva es el único con el que tenemos posibilidad de interactuar.

Un tiempo, el presente, que en función de como tengamos conocimiento de él (seamos conscientes de lo que en la realidad acontece momento a momento) nos puede llevar al cielo o al infierno.

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